En un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad el 19 de octubre de 1970 nuestro cronista estrella escribe sobre lo más parecido a Perón que pasó en un México

Lázaro Cárdenas, un compañero de Perón.

Las semejanzas entre Perón y Cárdenas son muchas, más allá de que a los dos les tocó gobernar países difíciles en tiempos convulsos. A los dos les tocó luchar contra una oligarquía corrupta y entreguista, los dos estuvieron en la mira tanto de Washington como de Londres, convirtiéndose en enemigos jurados por sus políticas populares y profundamente nacionales en defensa de los humillados y ofendidos. Lo que dio pie a sus detractores a intentar asimilarlos a Hitler o Mussolini.

Con la misma perfidia y el mismo odio, sus nombres fueron convertidos en sinónimo de demagogia y corrupción. A tal punto de que a décadas de sus muertes, cualquier miserable amanuense, que pretenda arrimarse al poder, lo consigue esgrimiendo sus nombres como responsables de todos los males de su nación. Tachándolos de populistas, como si el nacionalismo popular fuera una enfermedad y no un método para incluir a las mayorías expulsadas del los beneficios de una nación rica, al que solo parecen tener acceso los mercaderes del odio y la entrega de la patria. A pesar de décadas de mentiras difamaciones, no han logrado que ni Cárdenas, ni Perón hayan sido olvidados por sus pueblos.
El presidente Cárdenas, más allá que terminó su gobierno en 1940, sigue siendo el gran presidente y no es extraño que a pesar de que hayan pasado casi ochenta años, que en las casa más humildes del México no haya una estampa, pequeña y ajada, que recuerda que los momentos más felices de los mexicanos han sido los tiempos de Cárdenas. Tiempos en que México, recuperó su petróleo, sus ferrocarriles, sus tierras, a la vez que las infraestructuras productivas del país se hayan multiplicado como las escuelas y las universidades, y que los derechos de los trabajadores se hayan establecido como una barrera a las ansias predatorias de los capitalistas.
Por eso por tantas coincidencias podríamos parafrasear las palabras del historiador mexicano Javier Garciadiego, que definió a Cárdenas, con palabras que perfectamente le caben a Perón: “Lázaro Cárdenas es el único presidente con prestigio en la historia de México, por tanto es el único legado moral de nuestro siglo XX”. El que quiera oír que oiga.

Por Guadi Calvo