El 2 de noviembre de 1956 el General Perón decide desde su exilio caraqueño dejar en manos de John William Cooke la responsabilidad de la conducción del Movimiento en la Argentina. Cooke, en ese momento preso, será el dirigente ideal para esa etapa de la Resistencia que recién comienza.
Viva La Resistencia Peronista! Viva Perón, carajo!