En el sexto aniversario de la partida del artista más grande de nuestra patria.

Leonardo nunca se hizo peronista.

Por Guadi Calvo

El caso de Fuad Jorge Jury, también conocido como Leonardo Favio, director de cine y cantante popular entre otras tantos oficios, es muy curioso, ya que en nuestros registros, no se constata, como en otros muchos casos, el momento de su conversión al peronismo. Ni siquiera existen menciones remotas de ese momento clave en la vida de cualquiera.
Las investigaciones en búsqueda de ese crucial instante, se remontan a su nacimiento en 1938, en el pueblo mendocino de Las Catitas, en el departamento Santa Rosa, a donde nuestros investigadores se desplazaron, buscando algún dato fehaciente y hasta falso, pero no, nadie ha podido dar fe del suceso al que nos referimos.
Siguiendo su vida descubrimos que el pequeño Fuad, estuvo rodeada de necesidades, quizás no tantas como la de los changos que iban con él a la escuela, sin zapatos, mal abrigados y peor comidos, como era entonces la vida de la mayoría de los niños argentinos.
Más tarde las cuestiones con la vida lo llevaron a conocer la impudicia del poder en los reformatorios a los que conoció de adolescente. El mal trato, el abuso constante contra él y sus compañeros de la autoridad barata y corrupta, en vez de “reformarlo” lo convertirían en un resistente y aquellas experiencias serían el sedimento de su obra como guionista y director de cine.
A pesar de encontrar joven la consagración como actor y director de cine, nunca se olvidaría de aquellas cuentas con su infancia y el poder, no hubo plata para comprarlo, para convertirlo en un bufón como tantos otros. Ni los grandes hoteles, los viajes, los premios y el reconocimiento público, consiguieron cambiaron en nada, siguió siendo hasta el último día de su vida el mismo rebelde, el niño indomable, que nunca olvido que era artista para enfrentar al poder. Siguió siempre considerándose uno más de los millones de humillados y ofendidos, a los que nunca traicionaría.
Su militancia lo puso en más de una oportunidad en riesgo de vida, por lo que tuvo que exiliarse perseguido otra vez por el poder corrupto que tan bien conoció y al que tanto despreció.
Los peones, los niños pobres, las mujeres sin destino, los albañiles mal pagos, el hombre común conformaron su obra y su vida, por estas razones es que no se encuentren registros del momento en que Favio se convirtió al peronismo, ya que Favio nació peronista.

Viva Leonardo Favio! Viva Perón, carajo!