El sindicalismo es Peronista o no es (parte 2)

El sindicato es la organización libre del pueblo que permitió a los trabajadores el acceso a la dirección de las empresas, de la producción y de las ganancias, participando en el directorio y dejando el lugar de “asalariado” para convertirse en “socio”; así como también pudo acceder a la tierra y a la propiedad privada, convirtiéndose (primera experiencia universal) en propiedad sindical. Expresaba el General: “Más del 25%  de los trabajadores tienen participación en las ganancias de las empresas, ya sea porque son ellos mismos los dueños por sistema cooperativo o porque patrones inteligentes y justos así lo han dispuesto.
El sistema mutual de los sindicatos ofrece así mismo la provisión barata de cooperativas para los artículos de primera necesidad, como así mismo un servicio asistencial completo mediante modernos policlínicos, maternidades, consultorios externos y odontológicos, etc.
Además, para la elevación cultural y social de la masa, una verdadera red de escuelas sindicales se extiende hacia todos los sindicatos. En ella se imparten enseñanzas de todo orden y se forman dirigentes capacitados”.

La expropiación del Diario La Prensa, que pasó a manos de la Confederación General del Trabajo (CGT); la gestión y administración de los ferrocarriles en manos de la Cooperativa del Personal de los FFCC del estado; y la expropiación y cooperativización de la Cervecería Quilmes por parte del Sindicato de Cerveceros, fueron las experiencias más resonantes de gestión obrera, cooperativa y sindical durante el gobierno justicialista. Contaba Perón en una entrevista con el periodista uruguayo Carlos María Gutiérrez en 1970, y publicada en 1974:
“Las cervecerías del país estaban todas en manos de una cooperativa del sindicato de cerveceros. Yo pensaba hacer lo mismo con los ferrocarriles, en cuanto suprimiera el déficit; entregarlos al sindicato de los ferrocarriles. Y había fábricas, como… De la Lanera del Sur… la… no me acuerdo cómo se llama, que ya estaban sobre ese sistema. La concepción es ésta: un promotor de empresa emplea cien millones para promover una empresa. Hasta que él ha retirado esos cien millones más su interés, esa empresa debe ser exclusivamente de él. Pero cuando ha retirado su capital, más un interés razonable, esa empresa ya no es de él; es de todos los que la trabajan. Esa es la concepción cooperativista de la empresa. Por ese sistema, usted va llevando todo hacia cooperativas; cooperativas donde trabajan patrones, obreros y todos, pero que trabajan en la producción. Ahora, si eso no se hace en todas las empresas, el Estado, al final tendrá que hacerse cargo de aquellas donde no se ha realizado».

Juan Domingo Perón dio, por primera vez en la historia argentina, participación política a los obreros, tanto dentro del poder ejecutivo  como del poder legislativo; y a su vez, el sindicalismo brindó sus mejores hombres a la gestión justicialista. Ángel Borlenghi (Sec. Gral. del Sindicato de Comercio) en el Ministerio del Interior; José María Freire (Sec. Gral. del Sindicato Obrero del Vidrio) en el Ministerio de Trabajo, fundado por Perón en 1949; José Espejo (Sindicato de la Alimentación y Sec. Gral. De la CGT) como agregado obrero en las embajadas, cargo creado por el General para desarrollar la unidad obrera continental, y vicepresidente de la Convención Nacional Constituyente de 1949; y Juan Ramón Degreff (Sindicato de Correos), Diputado Nacional, fueron los ejemplos más resonantes en cuanto a inclusión de obreros en las decisiones de la Patria. En La fuerza es el derecho de las bestias (1956), escribió Perón:
“En 1950 la organización obrera era ya un baluarte inexpugnable con la CGT y sus dos mil sindicatos capitalizados y potentes. Era una organización temible para la reacción y aun para los políticos de todos los partidos, incluso el Peronista, porque su única política consistía en la defensa de los intereses gremiales y profesionales. Tenían sus diputados, sus senadores, sus ministros, tanto en el poder federal como en los gobiernos provinciales, en los cuales varios gobernadores hicieron honor a su condición de dirigentes sindicales con gobiernos que fueron ejemplo de capacidad y honradez”. 

En la promulgación de la Constitución de la Provincia del Chaco (en aquel momento, “Provincia Presidente Perón”) de 1951, se estableció que la Cámara de Diputados estaría compuesta por 30 representantes: 15 provendrían de los partidos políticos electos en los mecanismos tradicionales y los restantes 15, de las asociaciones profesionales, tales como La Confederación General del Trabajo, la Confederación General de Profesionales y la Confederación General Económica. La elección de estos representantes se daría por voto directo de las mismas asociaciones profesionales. En el caso de la CGT, se emitió un carnet sindical para cada trabajador afiliado, el cual serviría para la votación directa de su representante. Esta prueba piloto revolucionaria -y no exenta de críticas opositoras- sería el puntapié para una posible reforma constitucional justicialista provincial, idea sin concluir tras el golpe de estado de 1955. 

Tras la imposición del gobierno de facto anti-peronista de la Revolución Fusiladora, los sindicatos fueron los principales escollos en la clandestinidad y la principal fuente de financiamiento para acciones varias durante la Resistencia Peronista. No comprender la importancia de la estructura sindical en la vida de los argentinos es no entender la obra peronista en su totalidad, y bregar por su desaparición es la típica gorilada de dejar el camino libre a la esclavitud más retrógrada y desangrante. En caso de no gustar la dirigencia, afíliese a un sindicato, construya desde adentro, cambie lo que no le guste, bregue por la unidad obrera y sepa, como dijo Perón, que “La unidad sindical tiene como finalidad aglutinar a todas las organizaciones en cuyas decisiones surjan las medidas conducentes a la reorganización de la Central Obrera, su fortalecimiento y la constitución de una CONFEDERACION GENERAL DEL TRABAJO dirigida por el PERONISMO” (Directivas Generales para la Organización y Unidad del Movimiento Peronista – 25/09/1968).

El modelo sindical argentino es único, creado por el General Perón y estudiado en varias partes del mundo. Para comprenderlo, no cuesta nada recurrir a Perón.

Diego De Rosas

Militante Peronista.

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